Testimonio del gemelo solitario: Diana Ramos Ramírez
Hola, mi nombre es Diana Ramos Ramírez.
Hice una constelación sobre mis indecisiones y en ella salió que tenía un gemelo no nacido. Recordando la historia de mi nacimiento contada por mi mamá, ella decía que cuando nací, el doctor dijo que había otra bolsa.
Ella pensó que en una bolsa estaba yo y en la otra bolsa simplemente nunca se formó algo. No le dio la importancia, lo dejó ahí. Y ese día de la constelación yo pude entender por qué casi toda mi vida me la pasé sintiéndome rara, que algo me faltaba, que no estaba completa. Pude entender por qué cada vez que realizaba alguna compra siempre terminaba comprando doble. Dos pares de zapatos, dos pantalones, dos polos. Y si estaba con alguien y me obligaba…a tomar una decisión sobre qué cosa llevarme, todo el día sufría pensando en que si lo que había escogido era lo correcto. Y bueno, al final regresaba al lugar donde había comprado para llevarme el producto que había dejado. Y así podía estar tranquila. Y para ir a comer sola a un restaurante, sufría demasiado.
Me sentaba a esperar a que llegara mi plato o el dulce que había pedido. Me sentía tan triste de estar ahí sola, comiendo sola. Me sentía tan mal que cuando llegaba el dulce o la comida, lo terminaba tan rápido que ni siquiera lo podía disfrutar para poder salir corriendo del restaurante.
Puedo entender muchas cosas sobre cada situación de mi vida.
Cuando al fin me decidí a hacer el duelo de mi gemela, el proceso fue muy doloroso y también que me demoré en hacerlo.
El dedicarle algunas palabras a mi gemela fueron muy dolorosas. Ese proceso me costó mucho, pero al final para mí fue muy sanador porque me sentía completa que ya no estaba sola.
Ahora, cada vez que realizo alguna compra, solamente compro para mí. Ya no compro doble. Cuando voy a un restaurante ahora sí me siento y disfruto de lo que estoy comiendo. Me di cuenta de que siempre estuve viviendo en la tristeza. Que no disfrutaba nada, ni siquiera de mis logros. Ahora disfruto cada día de mi vida. Es como si estuviera completa y en el lugar en el que me corresponde estar. Cada paso que doy, lo doy segura de mí misma, sin miedo y disfrutando cada día de mi vida.