
Constelando el movimiento de amor interrumpido
“La madre es la pieza fundamental en la vida de cualquier persona”.
Sin una madre y sin un padre no hubiéramos podido ser concebidos, crecer y nacer. Por ahora hablaremos acerca de la importancia de la madre, en otro post hablaremos acerca de la importancia del padre.
La primera abundancia que tenemos es en el útero de nuestra madre, tenemos todo lo que necesitamos a través de ella. Y no solo nos alimentamos a través de ella, también ella nos transmite sus emociones, y el bebé aún sin nacer, experimenta todo lo que la madre vive emocionalmente. El bebé y la madre están fusionados.
Cuando este espacio que lo acogió durante el tiempo que necesitó el bebé para crecer le queda chico, el bebé inicia el momento del parto. Y en colaboración con la madre, hacen un esfuerzo en conjunto para el nacimiento.
Claro está que este es un nacimiento por parto natural, la recompensa del esfuerzo del bebé al nacer es ser entregado a la madre y esta lo pone en su pecho, lo mira, le habla, lo acaricia, el bebé reconoce el olor de la madre, su voz y se tranquiliza.
Muchas veces en el momento de nuestro nacimiento, este movimiento natural no se da y separan al bebé de la madre, lo llevan a la incubadora. A veces porque el bebé necesita estar en la incubadora para observación, a veces lo llevan al espacio donde están los demás bebes. Esta experiencia se va a interponer en el momento de querer tomar a la madre. Y el dolor de esta separación, la impotencia de estar sin ella, la desesperación de no poder ir a ella cuando se la hubiera necesitado tanto, conduce a una decisión interna del bebé. Por ejemplo: “Ya sé que no cuento con ella, me doy por vencido (a)”, “me quedo sola”, “mantengo mi distancia a ella”, “me alejo de ella”.
Aquí se originó un movimiento de amor interrumpido.
El bebé no pudo tomar a su madre (vincularse con ella a través del abrazo y la mirada de mamá). Y así como no se pudo vincular con ella, tampoco se podrá vincular con la vida, la pareja, porque tendrá esa memoria de cuando él quiso acercarse a lo que deseaba con tanta fuerza no pudo. Ese momento es muy doloroso para el bebé, y entonces en la vida adulta cuando quiere acercarse a tomar algo que desea con todo su corazón, viene a la memoria ese recuerdo y retrocede, para no volver a revivir el mismo dolor de esa separación y la impotencia que le produjo no haberlo podido lograr.
¿Qué puede ofrecer un taller de constelaciones familiares?
El taller de constelaciones te puede ofrecer encontrar el origen de este movimiento de amor interrumpido y sanarlo.
Ya sea que venga desde tu nacimiento o se haya generado mucho más atrás en tu transgeneracional.
En mi experiencia terapéutica, he visto muchos movimientos de amor interrumpido, por diferentes motivos: todos ellos muy dolorosos para la madre y también para el hijo. Este niño (a) existe dentro de nosotros y tiene la memoria de todo lo ocurrido en esa etapa. (Toda esta información existe en su inconsciente).
Los traumas hay que sanarlos para no repetir historias. Para que a las generaciones que vengan después de nosotros les vaya mucho mejor que a nosotros.
Sanando yo, ayudo a sanar a mis ancestros y a mis descendientes.
Si este artículo resuena con tu vida, te invitamos a participar de nuestros talleres de constelaciones familiares que son sanadores.
“Así como tomamos a nuestra madre tomamos a la vida. Y así como la tratamos a ella, tratamos al dinero, a la pareja, al trabajo”.