
¿Por que es importante que los padres trabajen sus propias heridas?
En la vida muchas veces los hijos cargan con asuntos que no les corresponden, llevan cargas que los lastiman como dolor en el corazón, culpas, resentimientos, frustraciones, que en realidad pertenecen a sus padres o incluso a generaciones anteriores. Esto no ocurre por maldad, sino por amor ciego: los hijos, en su lealtad inconsciente, intentan compensar o equilibrar lo que en el sistema familiar paterno o materno permanece sin resolver.
Bert Hellinger lo expresó con claridad: “Los hijos, por amor ciego, cargan aquello que los padres no pudieron mirar o resolver”. Si son pequeños estos conflicto se pueden manifestar como falta de atención, enfermedades, y de adultos esta dinámica los puede llevar a reproducir conflictos que hubieron en la pareja, en el trabajo, en la salud o en la relación consigo mismos. Lo no resuelto de los padres se convierte en un peso invisible para los descendientes.
Cuando los padres se atreven a mirar sus propias heridas, y sobre todo a sanarlas, haciéndose cargo de su historia, se rompe la cadena de repetición. Los hijos, entonces, ya no necesitan “pagar” o “reparar” lo que no es suyo. Pueden vivir su propia vida, en libertad, sin cargar con destinos ajenos.
En las constelaciones, he visto hijos muy molestos con sus padres, y no es que no los amen, es que están cargando temas que no les pertenece y entonces se molestan con ellos.
Hacernos cargo de nuestros temas, significa hacernos adultos y asumir responsabilidades, si de niños o de jóvenes no pudimos ahora de adultos, cuando vemos a nuestros hijos que tienen problemas de cualquier tipo, podemos ayudarlos haciendo nuestros propio trabajo de sanación, que es amor puro hacia nosotros mismos, y hacia nuestros hijos, así los liberamos, y podemos mejorar nuestras relaciones con nuestros hijos.
Stephen Hausner, en su trabajo con enfermedades y constelaciones, nos recuerda que muchas dolencias físicas y emocionales se alivian cuando el sistema encuentra un nuevo orden. Y ese orden comienza cuando los padres toman conciencia de que su sanación personal es, también, un regalo para sus hijos.
Trabajar los temas pendientes —el perdón, el duelo, la reconciliación con la propia historia— no es un acto egoísta. Al contrario, es un acto de amor profundo: aligerar el camino de los hijos para que puedan caminar libres, conectados con la vida y con su propia fuerza.
Así, cada madre y cada padre que se atreve a mirar dentro de sí mismo, no solo sana para sí, sino que abre un horizonte nuevo para las generaciones que siguen.
El legado más grande que un padre puede dejar: es la posibilidad de que sus hijos vivan en paz, sin cargas ajenas, así pueden vivir en plenitud, mirando hacia el futuro, porque no hay nada que reparar ni sanar hacia atrás.
¿Te atreves a mirar tu propia vida con amor? ¿Estas listo para dar este paso?
Comunicate con nosotros y con gusto te acompaño en tu proceso de sanación, que es hermoso y liberador.
Cuando la mente comprende, ya no hay nada que perdonar, y si mucho por integrar. Es liberador.
Etiqueta:Constelaciones familiares, liberación, sanación